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Los mejores discos de metal (y asimilados) de 2012


 El año ha llegado a su fin. Nos ha traído muchas cosas: una nueva ola de metal hipster que brilló brevemente antes de extinguirse, más revival del metal de la vieja escuela, que lleva años propagándose, y drama y tristeza con el reciente fallecimiento de Mike Scaccia, de Rigor Mortis. Pero por encima todo, nos ha traído algo de música de calidad, de la cual una parte es heavy metal, y otra metal solamente en espíritu. Disfruten este análisis de lo mejor de 2012.


     

 Abhorrence - Completely Vulgar 

 Este grupo legendario existió antes de Amorphis, y practicaba una versión menos refinada de la música audaz, belicosa y pesada, y sin embargo también melódica, de que hizo gala Amorphis en su primer álbum, The Karelian Isthmus. Estos temas de Abhorrence muestran al grupo que más adelante compondría aquel disco a medida que emergía de un estilo grind/death primitivo para ir introduciendo gradualmente más melodía en su obra. Aquí radica el Santo Grial del metal: cómo resultar a la vez épico y amoral en el sentido nihilista de la glorificación del poder, la oscuridad y la naturaleza, sin dejar de utilizar también la melodía y la armonía para conferir a las grabaciones cierto poder perenne. Según avanza esta recopilación de maquetas reeditadas, la fusión de ambos factores se vuelve más segura y hábil, llevándonos hasta el punto en que la grandeza del primer disco de Amorphis resultaba inevitable.


     

 Angel Witch - As Above, So Below 

 Tras una larga ausencia, este grupo clásico de la NWOBHM retorna con un disco que muestra la integración de influencias más recientes, específicamente del heavy metal y metal progresivo americanos, manteniendo sin embargo toda su fuerza. Estos temas no son tan distintivos ni tan excéntricos como las canciones de fuerte personalidad ofrecidas en su debut homónimo, pero As Above, So Below es un disco importante, ya que toma influencias dispares y las pone bajo el control de una sola voz y un solo estilo, lo que permite que los otros se amplíen a partir de éste. El aspecto superficial de los grupos que pasan continuamente de una influencia a otra no figura aquí, trocándose ese fenómeno por un suave envolvimiento de dichos estilos en el sustrato de heavy metal elogiado y docto de Angel Witch.


     

 Beherit - Celebrate the Dead 

 Si el death metal era modernista, con su énfasis en la estructura, el black metal fue posmodernista, un intento de mostrar mediante atmósferas las numerosas facetas de una idea, con una claridad que no pudiera quedar confinada en una sola afirmación. Se trataba de una búsqueda tan vieja como la humanidad, consistente en comunicar un mensaje de tal manera que quien no lo entienda no pueda limitarse a imitarlo desde el exterior para hacer algo que se asemeje, engañando a la mayoría de la gente. Desde finales de los noventa, Beherit ha trabajado en la invención de la próxima ola o el próximo movimiento en el metal, uno en el que coexistan múltiples afirmaciones en forma de opuestos contradictorios que revelen la sombra o la silueta de una verdad subyacente. Dos formas se muestran aquí en tensión: la forma de “bucle” de la música ambient tradicional, en la que vierten capas sobre una base dub sencilla para crear un tapiz sonoro simple, y la pura forma narrativa que suele abordar la música electroacústica (e incluso parte del dubstep), en la que se narra una historia mediante riffs cambiantes. Esto se acerca a la idea original de estructura propia del death metal, pero se trata de una estructura creada mediante una atmósfera, a la manera de los discos antiguos de Tangerine Dream y Brian Eno, o incluso de la música clásica. Con este fin, Beherit ha reeditado dos canciones de las maquetas de Engram que son sendos trabajos ambiciosamente más largos (13 y 15 minutos) en los que se percibe una atmósfera más profunda y cambiante, empleando tanto la estructura de bucle como la narrativa al mismo tiempo. Este es un intento valiente y lúcido de resucitar el black metal, caído en manos de los que imitan los aspectos “externos” de los viejos clásicos, como los riffs simples y las canciones rápidas, sin entender ninguna de las ideas subyacentes o los métodos de composición. A pesar de resultar inusual en un primer momento, Celebrate the Dead es un retorno a la forma más auténtica de black metal al expandir su ortodoxia para abarcar la narrativa trascendental de aquellos que tienen más experiencia tanto de este mundo como de los reinos de más allá. No se equivoquen: este disco está impregnado de maldad, de una forma tan sutil que nadie se dará cuenta hasta que su alma esté perdida.


     

 Dead Can Dance - Anastasis 

 Para su retorno tras una larga ausencia, Dead Can Dance ha retomado el estilo de Spiritchaser, refinándolo aún más con la sensibilidad de la música moderna de discoteca y la influencia de las bandas sonoras. Los ritmos y el compás funcionan como se espera en un disco de ambient de un sello grande, encajando muy bien dentro de un ámbito chill-out ligeramente acelerado, con ritmos suaves de fondo lo suficientemente identificables como para hacer que el conjunto sea fácil de escuchar. Manteniendo la coherencia incluso con sus primeras obras, las canciones emplean estructuras extendidas, pero entran más en el patrón de un viejo vídeo de la MTV o de un corto de cine que en un parámetro musical. Como resultado, se trata de pequeñas aventuras sonoras envolventes, fáciles de escuchar y poco sorprendentes, pero también gratificantes por su consistencia y la destreza de sus arreglos. Las melodías en sí no son tan arriesgadas, ni su referencia temporal o geográfica es tan específica como en los antiguos discos de Dead Can Dance y, de hecho, pueden oírse más reminiscencias de influencias más antiguas (fíjense en la huella del “The End” de The Doors en el primer tema). Para un purista éste no será el mejor disco de Dead Can Dance, pero para ser algo que ha entrado en la misma categoría de “accesibilidad” a la que pertenecen Loreena McKennit o Enya, está en un nivel muy superior a lo que uno suele encontrarse, y escucharlo es una experiencia ciertamente agradable.


     

 Demoncy - Enthroned is the Night 

 Junto con el de Beherit, este disco comparte la posición cumbre como disco del año. En 2011, una oleada de grupos como Cruciamentum y Heresiarch redescubrió el sonido clásico de Incantation en la era del Onward to Golgotha. Proveniente de la misma escuela, relacionado con Incantation a través del compositor principal del anterior grupo de Ixithra, Paul Ledney de Havohej, que fue un miembro original de Incantation, Demoncy se ha lanzado por la misma vía, creando una fiel secuela de su Joined in Darkness de 1996. En este caso, Demoncy añade algo de melodía y atmósfera, canalizando influencias del primer disco de Unleashed y otros clásicos del death metal sueco, combinando así las dos áreas más intensas del death metal en lo que en realidad es un álbum de death metal con un sentido de la atmósfera propio del black metal. El resultado es un descenso a un lugar oscuro y primigenio donde se produce un conflicto espiritual oculto, a través de motivos enfrentados, en este álbum complejo hecho de partes simples. Al igual que Joined in Darkness, resulta sobrenatural y premonitorio, pero la pura alienación es ligeramente menor; en su lugar, este disco crea una sensación de significado simbólico que emerge, como la melodía, de la confusa oscuridad. Muy poco black metal de esta intensidad se ha hecho desde mediados de los noventa, lo que hace que éste permanezca fiel al espíritu y al mismo tiempo supere los límites del género, un avance simultáneo que escapa a la mayoría de músicos y fans por igual.

     

 Derkéta - In Death We Meet 

 Surgido de las cenizas de Mythic, un grupo de doom-death metal de principios de los noventa formado íntegramente por mujeres, Derkéta sigue un camino más puramente doom metal, que incluye algo del jugoso doom metal al estilo heavy propio de los setenta con el que grupos como Pentagram y Witchfinder General se ganaron al público. 24 años después, este disco es el primero de este grupo prometedor, y no se deja nada en el tintero. Como ocurre con Mythic, su música se compone de enormes bloques de power chords que se abren camino chocando lentamente unos con otros sobre un paisaje melódico cambiante. La atmósfera emerge desde el interior. Su simplicidad disipa la ostentación y la intensidad insatisfecha de los grupos actuales de doom metal, y hace retornar a quien lo escucha a la esencia del género, una inquietante sensación de temor profundo. Es posible percibir una fuerte influencia del Ancient Dreams de Candlemass en estas canciones compactas y zumbantes.


     

 Desecresy - The Doom Skeptron 

 Desecresy abordan el death metal finlandés de la misma forma en que otros abordan el doom metal, utilizando la melodía y estructuras musicales abstractas para expresar una experiencia que se asemeja a observar lo que graba la cámara del casco de un piloto mientras vuela a través de una amplia y antigua cueva subterránea en la que parece haber demonios acechando tras cada estalactita. Comparable a un híbrido entre Amorphis y Skepticism, este álbum mantiene no obstante un ritmo rápido en los riffs, y deja que sus melodías emerjan para construir una atmósfera irradiante. El resultado es al mismo tiempo agresivo y disfrutable desde una perspectiva puramente death metal, pero donde procede, emplea los ambientes del doom metal para completar esta furiosa locura y crear una experiencia similar a un viaje. Surgen dudas, miedos, alegrías, ira y tristeza, pero por encima de todo se manifiesta una melancolía sonora que indica un cambio en la percepción de la vida de una orientación hacia lo seguro a una valoración de lo arriesgado, lo que hace que uno se quede solo en un planeta en el que las únicas preocupaciones de la gente son las etiquetas de seguridad y los platos para el microondas.


     

 Drawn and Quartered - Feeding Hell’s Furnace 

 ¿Puede uno imaginar un híbrido entre Angelcorpse y Num Skull? Estas canciones son extremadamente básicas, como las melodías de las películas de terror, pero se combinan con ritmos que las interconectan y les dan impulso, confiriéndoles una atmósfera. Como resultado, sus temas se perciben intuitivamente, como al recordar los caminos a través del bosque de una historia para niños. Estas canciones no sorprenden por la forma en que avanzan y se desarrollan, pero sí consiguen que se aprecie su diestra interpretación de una idea necesaria. De la misma forma en que puede apreciarse una espada de excelente factura, o un retrato hábilmente realizado de alguien a quien conocemos, estas canciones pueden valorarse por lo bien que los músicos hacen lo que les gusta hacer. La mayoría de los músicos crea su mejor obra cuando su propósito es que sea disfrutada una y otra vez por personas con los mismos gustos, asimismo, esta fiel y al mismo tiempo creativa interpretación del death metal de la vieja escuela será compartida entre quienes sepan apreciarla, por su forma de recuperar el pasado y hacer que siga vivo, manteniéndolo actual dentro del género y, con inventiva, haciendo que la escucha resulte gratificante.


     

 Faustcoven - Hellfire and Funeral Bells 

 Este disco no es particularmente metal, o al menos no es metal underground, a pesar de aspirar a la misma estética. En realidad, suena como si Marilyn Manson hiciera su interpretación del heavy metal clásico en un contexto de gothic doom metal, con conocimiento de la estética del death metal pero no de su técnica. Básicamente se trata de blues rock con frases cortas de riffs hechos de power chords y un ritmo apremiante, bajo un hilo conductor que hace pensar en una versión más amable de St. Vitus. El buen uso de las melodías hace que este álbum sea material fiel a su género, y que conserve también cierto poder para quienes gusten de este estilo. Como casi todo el doom metal, está diseñado para construir una atmósfera repetitiva que es mitad disfrute mitad senda lineal por un ambiente melancólico. Las voces estilo death metal normalmente estarían fuera de lugar aquí, pero la reverberación heavy metal hace que queden en un segundo plano y dejen hablar a las guitarras, lo que constituye el propósito de este grupo. Probablemente no gustará a los fans del metal underground, pero si alguien está buscando su próximo chute de Cathedral o Sleep, lo encontrará en este grupo de doom metal melenudo.


     

 Grave - Endless Procession of Souls 

 Grave vuelve al estilo sueco que contribuyó a popularizar. Como los últimos discos de Fleshcrawl, esta música es una versión simplificada de la “ensalada de riffs” original, montada al revés para hacer que surgiera un viaje hacia la oscuridad como por arte de magia, pero a pesar de emplear multitud de segmentos con estructura estrofa-estribillo, éstos no conforman la totalidad de cada canción. Hay suficientes giros laberínticos como para garantizar la diversión, un buen ritmo motivador y una atmósfera de oscuridad y agresividad que también resulta (extrañamente) reconfortante y natural. Aunque musicalmente sea bastante básico, como las primeras grabaciones de Grave, este disco hace gala de mayor empleo de melodías y armonía, lo que redunda en un trabajo perceptiblemente más compacto y centrado, pero sin caer en un formato de rock estándar. El resultado es de fácil escucha y a pesar de ello libera su fuerza en instantes de claridad repentina que, como ocurre en la vida, hacen pensar al oyente que posiblemente haya mucho más en juego que lo inmediatamente obvio.


     

 Imprecation - Jehovah Denied 

 Este EP de cuatro canciones muestra a unos Imprecation resucitados: más coherentes en la composición, ligeramente menos frenéticos y más proclives a crear una atmósfera de oscuridad penetrante. Los pioneros del death metal ocultista, oriundos de Houston, despuntaron originalmente a principios de los noventa, cuando se publicaron sus maquetas y su posterior cedé, pero han vuelto después de un periodo de inactividad y de que algunos de sus miembros fueran fichados por otros grupos. Sus primeros trabajos tenían una marcada influencia de Morbid Angel y se presentaban claramente bajo el signo del ocultismo, mientras que lo más reciente regresa a aquel terreno hacia el que Possessed y los primeros grupos de death metal old school (Morpheus Descends, Massacre) se encaminaban en sus tiempos. El uso de teclados de fondo para potenciar la atmósfera imprime un aura misteriosa a estas melodías oscuras y a los ritmos orgánicos que las impregnan. Las influencias de esta música abarcan desde el pre-death metal, pasando por los ritmos persecutorios del speed metal, hasta el black metal posterior en cuanto a estructura y atmósfera de las canciones. Este EP hace presagiar un magnífico larga duración, pero se sostiene por sí mismo como música de calidad con una voz propia de su cosmovisión.


     

 Incantation - Vanquish in Vengeance 

 Con nuevo personal y posiblemente el mayor sentido de unidad en mucho tiempo, Incantation ha tenido la sensatez de inspirarse deliberadamente de sus dos mayores éxitos, Onward to Golgotha y Diabolical Conquest. El resultado es un disco que conscientemente toma prestado el estilo de estos álbumes pero trata de crear nuevas canciones envueltas en el mismo. Con la ayuda del nuevo guitarrista Alex Bouks (ex-Goreaphobia), da forma a su creación alrededor de contornos de melodía, pero sin adornarlos con riffs melódicos, lo que genera la sensación de que existe una región interna de energía disimulada bajo un exterior de ásperas formas cromáticas. Con ello Incantation consigue uno de sus discos más convencionales pero también una celebración de los métodos que hicieron que los primeros trabajos del grupo fueran tan potentes y característicos, lo que sumado supone una buena experiencia de death metal reciente.


     

 Legion of Doom - The Summoning of Shadows 

 Esta rareza hecha álbum empieza con una especie de plegaria cantada, para pasar a canciones que están adornadas con el esmalte armónico de la música melódica y al mismo tiempo poseídas por la simplicidad frenética del primer black metal. Como en la era primitiva del black metal, estos temas presentan estructuras específicas ajustadas al contenido de cada canción, con riffs zumbantes que interactúan y se van combinando unos sobre otros hasta alcanzar una cúspide antes de disiparse. En este disco, Legion of Doom hace más uso de las técnicas del death y speed metal dentro de su black metal inspirado en Burzum, cuyo resultado suena como una versión ornamentada y elegante del Destroyer de Gorgoroth. Como todos los trabajos de Legion of Doom, The Summoning of Shadows presenta canciones que aceleran la intensidad temática dispuesta en estratos y dan pie a una experiencia de inmersión ambiental que deja en suspenso la realidad a través del puro poder dominante de sus riffs. Este disco es más eficaz que los últimos trabajos del grupo y, al adoptar un estilo accesible, constituye el tipo de álbum ajeno al género que a Marduk o Watain les gustaría poder hacer.


     

 Lord Wind - Ales Stenar 

 Si uno quiere sumergirse en las sensaciones de la Antigüedad, Lord Wind, el proyecto de ambient/neofolk/bandas sonoras del guitarrista de Graveland Rob Darken es un buen comienzo. A diferencia de trabajos anteriores de Lord Wind, Ales Stenar mezcla voces y violín reales con música electrónica vagamente inspirada en las bandas sonoras de Conan y Red Sonja. El objetivo, sin embargo, no es hacer canciones rockeras de folk como el neofolk, o lograr el majestuoso acompañamiento para las películas que ofrecen las bandas sonoras. Esto es música como la de Burzum o Graveland, diseñada para que los oyentes se pierdan en sus repetidos arranques hipnóticos, como un catecismo o un mantra. Sus melodías que se elevan y su intensidad descendente hacen que suene tan familiar como el flujo de la sangre al pasar por las venas junto al oído, y el resultado parece natural y al mismo tiempo tan inspirado como para dejar atrás todo lo mundano. Igual que al entrar en un bosque, las canciones se abren a escuchas reiteradas y pronto puede distinguirse cada parte, aunque nuestra reacción natural es escucharlo todo al mismo tiempo y extraer de ello una sensibilidad sentimental, combativa quizás. Este es el más competente y quizá el más profundo de los discos de Lord Wind, que brinda una evasión total de la realidad hacia un mundo que es fantástico y al mismo tiempo más real que el sueño de estupor de la modernidad.


     

 Master - The New Elite 

 A lo largo de los últimos discos, el híbrido de punk y heavy metal Master ha ido desplazándose continuamente hacia el death metal de finales de los noventa. Este nuevo álbum presenta un enfoque más técnico que las canciones a base de estrofa-estribillo de las que partió Master (y otros proyectos de Paul Speckmann relacionados). De forma muy similar a On the Seventh Day God Created… Master, los riffs son rasgueados con precisión y a toda velocidad, y tienden a desviarse de un agrupamiento estable al añadir más riffs al ciclo existente. Éstos usan progresiones más largas y más acompañamientos cromáticos, introduciendo en la música un terror mecánico que la hace sonar como si las máquinas tomaran el mando. La voz de Speckmann suena más fuerte que en el pasado, lo que da aliento a la música, pero en algún punto de su proceso evolutivo, su tono general ha empezado a sonar menos a canción protesta y más a una celebración de la conflagración que se avecina. Ver cómo Master sigue mejorando con el tiempo es un gran incentivo para seguir a este grupo en su evolución futura.


     

 Profanatica - Sickened by Holy Host / The Grand Masters Sessions 

 En ocasiones, para alcanzar la siguiente aspiración, es necesario dejar atrás el pasado. Eso es lo que ha hecho Profanatica, a lo grande, al recopilar viejas canciones y modificarlas en paralelo, con un primer disco que contiene versiones más modernas hechas al estilo de principios de los noventa y un segundo con viejas grabaciones de sesión de los mismos temas, intercalados con paisajes acústicos creados por Aragorn Amori, el fallecido y muy admirado antiguo guitarrista del grupo. A lo largo de su dilatada historia, la entidad conocida como Profanatica/Havohej (también: Paul Ledney y amigos) ha publicado una y otra vez material que exhibe una auténtica genialidad artística. Generalmente, entre instantes de brillantez surgen experimentos y propuestas menos intensas que hacen que sea fácil olvidar que cuando están en su máximo esplendor, estos músicos son fuerzas imparables que crean un tipo único de black metal más cercano al death metal ambiental pero que, a diferencia de la mayor parte del black metal actual, posee toda una mitología y una visión del mundo única. Igual que lo mejor de Profanatica/Havohej, estos dos discos son fabuloso terror sonoro que trasciende la vida diaria y revela la esencia del espíritu salvaje de la humanidad anterior a la civilización. En esta visión del mal, Profanatica nos ofrece algo inspirador e instructivo, y lo hace a través de parte de la mejor música de su carrera.


     

 Terrorizer - Hordes of Zombies 

 A la gente le encanta el cambio si es constante, y lo odian si no lo es. Terrorizer se dio un traspié con su primer disco tras World Downfall, pero ha vuelto con un potente competidor que es Hordes of Zombies. No intenta ser World Downfall II, lo cual es inteligente, ya que la emulación del pasado de cara al exterior por lo general produce carcasas vacías, y son muchos los grupos clásicos que han cavado su propia tumba al caer en desgracia por hacer lo mismo. En lugar de eso, este disco apunta más hacia el territorio divisado por Napalm Death en Fear, Emptiness, Despair: una forma moderna de grindcore que resulta musical y accesible sin ser comercial, y cuya meta, antes que generar una atmósfera de terror y miseria, es crear música motivadora y enérgica pero también literal/realista. Estas canciones transmiten un deseo de contemplar una situación de peligro en la que no hay esperanza, para después sumergirse en ella y hacerle frente. Es música guerrera, pero de una guerra normalizada, como salir al exterior en una civilización en declive y luchar por la supervivencia cotidiana. Hordes of Zombies plasma esto mediante una metáfora de la que el metal ha abusado bastante, la de los zombis que se hacen con el control de la sociedad, sin embargo este tema sigue siendo un tropo cinematográfico/musical coherente desde los años sesenta porque describe a la perfección a la sociedad igualitaria. El consumismo, las modas de masas, las novedades pasajeras, los pánicos, las elecciones, las rebajas de enero, los donativos al tercer mundo: todo está aquí. Es posible que Terrorizer haya firmado una brillante sátira al convertir toda esa neurosis de masas en un simple símbolo, y a continuación haya hecho estas atractivas canciones sobre ello. Cada tema usa un anzuelo que combina ritmo y algo de melodía para atraernos, tras lo cual enfrenta riffs chirriantes unos contra otros, ajustándolos a ritmos delimitadores que liberan una furia interna en su conflicto entre el miedo y lo mundano. El resultado es un torrente de riffs feroces en canciones que mantienen su unidad en la tradición de Terrorizer, lo que crea una experiencia de inmersión en un conflicto, justificado y a la vez cotidiano. Para un género como el grindcore, esta forma más estable es preferible a revivir el pasado o intentar “innovar” incluyendo elementos externos. Como resultado, Hordes of Zombies no solamente es una estupenda experiencia sonora, también es un arquetipo que otros seguirán.


     

 Thevetat - Disease to Divide 

 Una de las entradas más interesantes viene de la mano de Thomas Pioli, músico que anteriormente militaba en Ceremonium y ahora ha juntado un nuevo equipo para hacer música que suena como el primer death metal de Nueva York mezclado con los tonos bajos melódicos de grupos pesados pero intrigantes como Montrosity, Malevolent Creation y Gorguts. El resultado pega con fuerza mediante una avalancha de cuerdas, y a continuación se desliza por ritmos huecos que invocan un cambio en los riffs, lo que hace emerger un tormento interno y retorcido, con forma proteica. Esto insufla nueva vida al death metal de la vieja escuela sin darle una nueva forma, ya que la forma es resultado del contenido que, en lo esencial, permanece inalterado, pese a leves actualizaciones, desde 1992. No hay aquí concesiones a la “modernización” (es decir, la mezcla del death metal con rock, jazz, metalcore, disco, punk, etc.), lo que permite a esta música estar en contacto con su propio espíritu y manar libremente de la fuente de su propia inspiración. Es estruendosa y al mismo tiempo perspicaz, trayendo consigo el espíritu del doom metal y su melancolía introspectiva. A pesar de contar con sólo tres canciones, este EP está por encima de casi todos los álbumes editados este año por la intensidad de su death metal puro.


     

 Timeghoul - 1992-1994 

 El metal desarrolló su propia acepción de lo “progresivo” y “técnico” en la música mucho antes de importar el jazz fusión para que contribuyera a ello. De hecho, parte del nacimiento del metal se debió al rock progresivo original de los años setenta, y a las bandas sonoras de las películas de terror, que le confirieron una predilección por esta dirección. “Progresivo” en sí es un nombre poco apropiado, puesto que no se descubre nada nuevo en la música. Probablemente un término más exacto sería “complejo”: música con estructuras musicales no convencionales, un uso extenso de la armonía, melodía y clave, todo ello posiblemente vinculado a algún tipo de historia ajena a la propia música y a los temas habituales (amor, sexo, drama) de las canciones pop. Estas canciones confeccionan riffs sinuosos y estructuras intrincadas, empleando melodías integradas a modo de transición entre riffs más cromáticos, y culminan en extraños giros del destino que aparentemente expresan lo contrario de lo que podía preverse desde el principio. Concluyendo con el épico “Occurrence on Mimas”, tema de 10 minutos, este recopilatorio de los primeros trabajos de este grupo es buena muestra de la variedad extraña y gratificante del death metal en sus primeros tiempos.


     

 War Master - Pyramid of the Necropolis 

 Este grupo moderno trata de revivir el estilo del death metal, empezando por el deathgrind del grupo que le da nombre, Bolt Thrower, e incorporando influencias de muchos de los grupos de aquella época, y lo logra, al mantenerse fiel a su propio disfrute. El resultado es que milita dentro de un estilo, y no a partir de un modelo; el grupo quiere crear death metal de la vieja escuela, pero no lo hace mediante la imitación de canciones o estilos, sino componiendo en dicho género basándose en inspiraciones similares. Esto tiene como consecuencia que el grupo tenga voz propia a pesar de que su técnica resulte muy familiar, y ha escogido su propio camino para los temas de sus canciones, que determinan los arreglos de muchas de ellas y el tipo de riffs empleados. Su estética mezcla los riffs a medio tiempo y estribillos repetidos propios del grindcore con la técnica de riffs en bucle del death metal y su tendencia a desvelar cambios en los estratos del ritmo, las guitarras y la voz. Aunque el estilo hace gala de la influencia del death metal más reciente, su sensibilidad está firmemente anclada en los primeros años, lo que hace que resulte una fantástica experiencia de death metal old school. Sin embargo, su factor más sobresaliente es que también se trata de música interesante. Las canciones están formadas en torno a su tema, retorciéndose riffs y estructuras para asemejarse a su objeto, y la forma de confeccionar los riffs deja ver que el grupo ha aprendido las lecciones del pasado, pero también es capaz de crear sus propias formas nuevas. Las voces guturales, que mantienen una distancia ascética con respecto al contenido emocional de la música, contribuyen a otorgar a Pyramid of the Necropolis el punto de vista supremo propio del death metal, esto es, el de un observador impasible entre las ruinas que detalla el conflicto que originó todo aquel caos y permanecerá después de su colapso.



(traducción del artículo publicado en deathmetal.org el 31.12.2012)





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